La serie origínala de Televisa, Terminales, llegó al final de su primera temporada, y que buen sabor de boca dejó, con personajes consolidados y una historia que da para muchas más temporadas.
Terminales es básicamente la historia de Abril (Ana Claudia Talancón), quien tiene todo un futuro por delante; con un trabajo digno y el que ella siempre soñó en una importante revista del corazón, además, el amor y la felicidad le dan buena cara cuando conoce al galán del momento, Leo (Alfonso Herrera) y que este le coquetea sin más miramientos.
Lo que suena como el cuento de hadas perfecto, se convierte en la más cruda de las realidades cuando nuestra protagonista recibe sorpresivamente la terrible noticia de que tiene leucemia y le quedan muy pocos meses de vida.
Ahora debe decidir entonces entre luchar una guerra que parece perdida o resignarse a la muerte. Mientras libra esta batalla interior día con día, nuestra protagonista se replantea sus metas y revalora las relaciones con la gente que está a su alrededor.
A lo largo de la serie, fuimos testigos de la evolución de los personajes y de la historia, lo que en un principio pintaba como una telenovela más por sus tintes de cuento de hadas, resultó todo lo contrario, una serie digna de exportación con temas crudos y actores populares que se entregaron al proyecto.
Empecemos por los protagonistas, Abril, la chica materialista terminó por abrir los ojos entramándose en cuerpo y alma al amor verdadero y la lucha por su vida, y Leonardo, el cual tenia como única meta en la vida dejar este planeta, despertó del oscurantismo donde se posaba gracias al amor que surgió entre él y Abril.
Los chicos de la cafetería, Daniel (Andrés Almeida), el ex de Abril, el típico joven que no puede superar la separación de su última relación, pero que al final, las circunstancias lo llevaron a valorar lo que tenía, su cafetería, sus amigos y una sincera amistad de Abril.
Elías (Humberto Busto) el gran amigo de Abril, al principio lo vimos como un chico alocado, que vive el presente, lo demás le daba igual, pero no fue hasta que gracias a una relación casual, su chica en turno resultó embarazada y este hecho le cambió la vida hasta volverlo un hombre responsable y amoroso con su nueva familia
Y finalmente Roxana (Opi Dominguez) quien después de enfrentar la indiferencia de quien fuera su mejor amiga, Abril, se refugia en la amistad de Elías y Daniel y logra salir adelante sin mirar atrás y siempre apoyando a Abril en su terrible enfermedad.
Hubo personajes secundarios que al final, fueron fundamentales por ser la familia de Abril, entre ellos, Brenda (Geraldine Galván) la hermana menor, Emma (Isela Vega), la comprensiva abuela y Sara (Elizabeth Guindi), la sobre protectora madre, todos ellos amalgamaron a la perfección, mostrando el drama que viven los familiares de una enferma terminal.
Y la historia, siempre regalándonos momentos tan reales, con pinceladas de ficción como el hecho de que Abril tuviera a su padre a su lado en cada decisión que ella tomavba, siendo que este estaba muerto, pero en general, las exigencias que una serie requieren, esta producción las cumplió y con creces.
Sin olvidar los agradables ratos de goce televisivo en el sentido de ver en una producción mexicana con tanto profesionalismo, innovación y entrega de los que en esta serie participaron, desde los actores hasta los realizadores, los fotógrafos y directores de escena; esto sólo nos confirma que si hubiese una segunda temporada, estará a la altura o mejor que esta.
A la historia le queda mucha tela de donde cortar, ya que en el camino, Abril tendrá que darse cuenta de que nunca ha sabido lo que es estar verdaderamente enamorada y que para encontrar el amor, tendrá que comenzar por atreverse a hacer todo lo que jamás pensó, por lo menos ya vimos algo de esto en esta primera temporada, pero... ¿Qué sigue?
Por esto y mucho más, Terminales es la serie original de Televisa, la cual nos enseñó, además de un gran elenco y una producción de primer mundo, que la antesala de lo que conocemos como la muerte, nos de la pauta para valorarnos y saber lo que es realmente vivir.